El Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN), liderado por Augusto C. Sandino entre 1927 y 1934, protagonizó una de las resistencias más significativas en la historia de Nicaragua. Su lucha se desarrolló en dos fases: primero contra los marines de Estados Unidos, enviados en el marco de la intervención norteamericana, y posteriormente contra la recién creada Guardia Nacional de Nicaragua.
Principales batallas y acciones militares
Tácticas utilizadas por el EDSN
1. Guerra de guerrillas
2. Conocimiento del terreno
3. Desgaste progresivo
4. Apoyo local
El EDSN no fue un ejército convencional ni logró una victoria militar decisiva en términos clásicos. Sin embargo, su principal logro fue sostener una guerra asimétrica contra fuerzas superiores, mantener viva la idea de soberanía nacional y dejar una huella profunda en la historia política de Nicaragua.
Aunque el EDSN no contaba con un ejército regular ni con armamento moderno, logró sostener enfrentamientos prolongados en zonas estratégicas del norte del país:
Batalla de El Bramadero (1927): Enfrentamiento inicial que consolidó la figura de Sandino como jefe insurgente.
Ataque en Ocotal (1927): El asalto a la guarnición fue respondido con bombardeo aéreo por parte de los marines, uno de los primeros usos de aviación militar en Centroamérica.
Combates en Las Segovias (1928–1932): La región montañosa se convirtió en bastión del EDSN.
Acciones contra patrullas de la Guardia Nacional (1933–1934) tras la retirada de los marines.
Estas acciones no siempre se tradujeron en victorias militares convencionales, pero sí en una resistencia sostenida que desgastó al adversario.
Resistencia prolongada: mantuvo activa la lucha durante siete años frente a una potencia militar superior.
Retirada de los marines (1933): Aunque obedeció a decisiones políticas en Estados Unidos, la presión constante del conflicto influyó en el retiro.
Construcción de un discurso soberanista: Sandino posicionó la defensa de la soberanía nacional como eje ideológico.
Impacto regional y simbólico: Su lucha trascendió Nicaragua y se convirtió en referente antiintervencionista en América Latina.
El EDSN implementó estrategias de guerra irregular, adecuadas a sus limitaciones materiales:
Ataques sorpresa.
Movilidad constante.
Dispersión y reagrupamiento rápido.
Uso estratégico de las montañas de Las Segovias.
Emboscadas en caminos rurales.
Aprovechamiento de la vegetación como cobertura.
Ataques a pequeñas patrullas.
Sabotaje de líneas de comunicación.
Evitación de enfrentamientos frontales prolongados.
Redes de colaboradores campesinos.
Abastecimiento mediante apoyo comunitario.
Legitimidad basada en el discurso nacionalista.
Frente a los marines estadounidenses, el EDSN compensó su inferioridad tecnológica con movilidad y dispersión. La aviación y el armamento moderno obligaron a Sandino a evitar combates abiertos.
Tras la retirada estadounidense, el conflicto continuó contra la Guardia Nacional, institución organizada y entrenada por Estados Unidos. En esta etapa, la lucha adquirió un carácter más interno, aunque mantuvo el discurso de defensa de la soberanía.
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